Juan González advierte cumbre entre Trump y China podría redefinir equilibrio geopolítico mundial
El politólogo Juan González afirmó que la cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jimping, podría convertirse en un punto de inflexión para las relaciones internacionales y para la búsqueda de una salida negociada al conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, en medio de un escenario global marcado por tensiones militares, crisis energética y disputas comerciales.
Durante una entrevista concedida al programa Propuesta de la Noche, conducido por el periodista Manuel Jiménez y transmitido por Teleimpacto, canales 22 y 52, González sostuvo que el encuentro entre ambas potencias ocurre en un contexto internacional extremadamente delicado, donde las decisiones de Washington y Beijing tendrán repercusiones directas sobre la economía y la estabilidad mundial.
El especialista explicó que esta cumbre se produce luego de varios años de deterioro en las relaciones entre Estados Unidos y China, especialmente tras la guerra arancelaria impulsada por Trump durante su administración.
Según expresó, “luego de Trump haber declarado una guerra arancelaria muy agresiva contra China y las relaciones deteriorarse ampliamente entre ambas superpotencias, se han abierto nuevamente canales de interacción”.
A juicio del analista, el escenario actual demuestra que el sistema internacional se dirige hacia una estructura dominada principalmente por Washington y Beijing.
“Lo que pudiera estar evidenciando es que el mundo pudiera estar avanzando hacia un esquema donde hay dos grandes superpotencias, Estados Unidos y China, con incidencia a lo largo y ancho del planeta”, señaló.
González consideró que uno de los temas centrales de la reunión será la crisis en Medio Oriente, particularmente el conflicto con Irán y el impacto que este está teniendo sobre el mercado energético mundial.
Indicó que China posee un rol estratégico en cualquier posible negociación debido a su estrecha relación económica con Teherán y a su condición de principal comprador de petróleo iraní.








